Hay un momento en la organización de la boda en que todo lo práctico se detiene y aparece algo diferente: el folio en blanco. Habéis elegido el restaurante, el menú, la música… y de repente os toca escribir los votos y no sabéis por dónde empezar.
Es normal. De hecho, es de las cosas que más vértigo da a las parejas, precisamente porque importa mucho. Esta guía es para que ese bloqueo desaparezca y lleguéis al altar —o al estrado— con unas palabras que sean, de verdad, vuestras.
¿Qué son los votos de boda y cuándo se dicen?
Los votos son las promesas que os hacéis el uno al otro durante la ceremonia. En una boda religiosa suelen estar fijados por el rito, aunque muchos sacerdotes permiten añadir palabras personales. En una boda civil, en cambio, tenéis plena libertad: podéis usar el texto oficial del juez o sustituirlo por algo escrito por vosotros.
Si os casáis por lo civil y queréis votos propios, confirmadlo con el Registro Civil o el juzgado con antelación. Cada municipio tiene sus normas y conviene saberlo antes de poneros a escribir.
Por dónde empezar: las preguntas que os van a desbloquear
El error más habitual es sentarse a escribir sin haber pensado antes. Lo que funciona es responderos estas preguntas por separado, sin enseñaros las respuestas todavía:
- ¿Cuál es el momento en que supiste que esta persona era la indicada? No el más bonito. El verdadero.
- ¿Qué ha cambiado en ti desde que estáis juntos?
- ¿Qué es lo que más admiras de tu pareja? Algo concreto, no un adjetivo genérico.
- ¿Qué le prometéis para los días difíciles, no solo para los buenos?
- ¿Con qué frase queréis que os recuerden dentro de veinte años?
No hace falta responder todas. Con dos o tres bien desarrolladas tenéis material de sobra. Lo importante es que las respuestas vengan de vosotros, no de lo que creéis que «se debe decir» en una boda.

Cómo darle forma
Una vez tenéis el material en bruto, organizadlo así:
Inicio: Un recuerdo concreto o el momento en que todo cambió. Algo que solo vosotros dos conocéis o que os define como pareja. Esto engancha a quien escucha desde el primer segundo.
Promesas: El corazón de los votos. Dos o tres compromisos reales, en primera persona y en presente. No «intentaré», sino «te prometo». Que hablen de lo cotidiano tanto como de lo extraordinario: estar en los lunes malos igual que en los domingos perfectos.
Cierre: Breve y directo. Una frase que resuma todo lo que acabáis de decir y que os mire a los ojos, no al papel. Aquí es donde suelen salir las lágrimas, y está bien que así sea.
En cuanto a la extensión, lo ideal está entre un minuto y medio y dos minutos de lectura en voz alta. Eso equivale a unas 200-250 palabras. Suficiente para emocionar; justo para no perder el hilo.
Los errores más frecuentes al escribir los votos
Uno de los errores más comunes es extenderse demasiado. Cuando los votos superan los tres minutos, la emoción empieza a diluirse y los invitados empiezan a perder la atención. La brevedad, en este caso, es un verdadero regalo para todos. También es importante mantener vuestro tono habitual: si no usáis frases poéticas en el día a día, forzarlas en los votos hará que suenen artificiales. Del mismo modo, copiar ejemplos de internet sin personalizarlos se nota inmediatamente y le resta toda la autenticidad al momento. Nadie quiere que su pareja le lea el día de su boda los votos que le ha preparado ChatGPT.
Por lo que hemos visto a lo largo de los años, os recomendamos ensayar en voz alta los votos al menos un par de veces. Un texto que funciona perfectamente en papel puede resultar difícil de pronunciar cuando llega el momento. Y aunque está bien coordinarse sobre si ambos vais a leer votos y cuánto van a durar aproximadamente, evitad leer los del otro antes de la ceremonia: la sorpresa forma parte de la magia del momento.

Cómo leer los votos sin ponerte a temblar
Lo primero que tenéis que saber es que emocionarse es completamente normal, y no pasa nada. Una pausa, una respiración profunda y continuáis. Los invitados no están ahí para juzgar o contar las lágrimas; están viviendo el momento con vosotros, emocionándose también.
Para ese día, es mejor llevar los votos impresos en papel, no en el móvil. El papel no se queda sin batería ni se bloquea en el peor momento posible. Imprimidlos con una tipografía grande y cómoda de leer. Podéis marcar las pausas directamente en el texto con una barra o un punto para recordar dónde respirar y evitar atropellaros. Durante la lectura, intentad mirar a vuestra pareja tanto como podáis, no solo al papel. Ese contacto visual es lo que realmente recordaréis años después. Y antes del gran día, tened claro que si os emocionáis, todos los invitados lo harán con vosotros.
Si os preocupa especialmente poneros muy nerviosos ese día, tenemos un post que puede ayudaros: Si te preocupa ponerte nerviosa el día de la boda, esto te interesa.
Los votos de boda son una conversación entre dos personas delante de quienes más quieren. No tienen que ser perfectos: tienen que ser vuestros. Y cuando lo son, se nota desde la primera fila hasta la última.
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